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martes, 17 de septiembre de 2013

¿EL TORO DE LA VEGA EN CANAL DE PAGO O EN ABIERTO?



Ya con la resaca de la enésima edición del Toro de la Vega de Tordesillas (y van unas 500, por lo que parece), me apetece hacer unas reflexiones.

Para empezar, obtuso de mi no acabo de percibir la sin duda evidentísima diferencia entre este "espectáculo" y el sin fin que se celebran a lo largo de toda la geografía ibérica durante todo el año. Me cuesta mucho sí, aplicar el "sufridómetro" para saber qué grado de fustigamiento animal es el tolerable y a partir de dónde está la barrera que no se puede rebasar. Porque todavía hoy en día se celebran acontecimientos de esta clase en fiestas populares con menos publicidad, toros de foc en Cataluña (mira, en estas cosas parece que somos muy iguales)...o nuestra sacrosanta "fiesta nacional", bien de interés cultural para un montón de gobiernos regionales y seña de identidad inalienable de lo ejpañó.

Comprendo a los activistas y a las personas con sensibilidad frente al maltrato animal en toda circunstancia. Me cuesta mucho más entender la inflada de palos a la que se ha sometido a la gente de Tordesillas por parte de medios de comunicación, que el resto del año se dedican a glosar las desventuras de toreros a la altura de grandes estrellas de cine.  O presentadores y / o tertulianos de programas de entretenimiento en los que participan "diestros", hermanos, novias y demás familia. O programas que conectan con los encierros de los sanfermines en directo año tras año. O literatos de renombre que desean hoy en twitter que una lanza se le clave a un lancero "en el ojete" (sic), mientras el resto del tiempo alaban la tauromaquia como un contenido educativo para los niños.

Y no me vale que una cosa es arte y lo otro salvajismo. Puestos a hablar de patrimonio cultural, el susodicho Toro de la Vega está acreditado como tradición desde el siglo XVI, ahí poco tiene que envidiar a los toros o encierros. Aterra ver las imágenes de los lanceros acosando e hiriendo al pobre animal en mitad de la dehesa...personalmente no me revuelve el estómago más que la visión del picador o el banderillero en la plaza de toros.

Pero claro, Tordesillas es un pequeño pueblo de la Castilla profunda, fantástico para arquetipar, al que durante unos días podemos dirigir todas las flechas que tranquilizan nuestra conciencia para el resto del año. Y el año que viene, la Feria de San Isidro o San Cucufato como producto exclusivo vía suscripción.

Escuchaba al alcalde de Tordesillas ayer en la radio y en mitad del pim pam pum trataba de apuntar (acertadamente creo yo), que el debate  debería ser si se deben permitir espectáculos taurinos con resultado de muerte o no. Mi respuesta es que cualquiera que utilice animales para su público fustigamiento y muerte porterior, debería ser prohibido...sin distinciones. Todos conculcan principios básicos del humanismo (y las chorradas sobre la inconsciencia del yo animal, que se lo apliquen a los mejillones si quieren) y son degradantes para quién los practica y quién los observa. A fuer de que como "marca España" no puede ser peor.

Eso implica por supuesto, que bajo mi criterio el Toro de la Vega debería ser prohibido cuanto antes, pero al mismo tiempo que de forma general y siguiendo los mismos principios, igualmente deberían serlo los toros. Y comprendo la carga simbólica del Toro de la Vega, pero si no hay un debate generalista, no estamos sino ante una gota en un océano, amén de un doble rasero injusto.

Tordesillas es una villa en la que desde el advenimiento de la democracia, ha gobernado PSOE, PP y hasta IU en varias ocasiones en coalición. Ninguno de ellos suprimió la "fiesta" y hoy incluso su patronato está presidido por un integrante de una lista de IU. Me imagino lo que estaba pensando el alcalde actual cuando le asediaban estos días con peticiones de cancelación: "cuando le pidáis a la de Pamplona que suprima los encierros, o a Botella las corridas de San Isidro, voy con vosotros a Tordesillas a que nos linchen a todos..."

Si no, a lo mejor es cosa de televisarlos en plataforma de pago el año que viene...




martes, 3 de septiembre de 2013

EL ME-GALLARDÓN, EL MAYOR TIBURÓN VIVO DE NUESTRO PAÍS








Parece ser que el tiburón más grande de la historia, el "megalodón", frecuentó nuestras costas hace unos 15 millones de años. Se han encontrado restos fósiles del escualo en la costa canaria y los científicos afirman que un día pobló toda nuestra costa atlántica.

En este enlace del diario El Mundo explica el tema un poco más

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/09/02/ciencia/1378145159.html

Uno siente escalofríos al pensar en un bicharraco de 20 metros de longitud, 100 toneladas y dientes de 17 centímetros (no hagamos trampa al calcular 17 cm. muchachos...).

Parece ser que el coloso en cuestión desapareció hace unos 2 millones de años porque no fue capaz de adaptarse bien a los cambios en su entorno, lo que da cierta tranquilidad cuando se piensa en darse un chapuzón no tan cerca de la playa...

No obstante, en la España de hoy en día vive un tiburón mucho más peligroso que un tontorrón intentando todo el día hincarle el diente a una marsopa. Es un espécimen hiperadaptado, capaz de vivir tierra adentro y de encandilar a la audiencia con su verborrea. Frente al fracasado megalodón abran paso al "me-Gallardón".

El me-Gallardón fue capaz de camuflar durante años sus afilados dientes y aviesas intenciones, bajo la apariencia de ese curilla buen rollista sobre el que todo el mundo se pregunta qué hace ahí metido. Sus enfrentamientos de hace años con Esperanza Aguirre o Jiménez Losantos, que en aquel momento representaban el ala más dura de la durísima derecha española, le ayudaron asimismo a centrar su perfil político (no obstante proceder familiarmente de las mismas entrañas de la dictadura). De la observación de sus años como alcalde de Madrid también se puede ver con qué habilidad un despilfarrador irresponsable puede colar durante tiempo como un magnífico gestor.

El me-Gallardón finalmente consiguió ser ministro en el Gobierno de Rajoy y parece que desde ese momento decidió, quién sabe por qué cálculo estratégico (este escualo político no deja nada a la casualidad o arrebato), que tocaba quitarse el disfraz. Y ahí le pudimos ver los dientes.

De aquí al final del mandato, el me-Gallardón se llevará tantas víctimas por delante como pueda. Parece tener especial predilección por la mujer, pero no es la única presa que codicia; es esencialmente voraz con los más débiles o con quiénes no piensan como él.

Como Ministro de Justicia ha operado la reforma más clasista de la historia de nuestra democracia, haciendo en la práctica inasequible el ejercicio de la tutela judicial efectiva a la mayoría. Es una reforma que crea una discriminación especialmente odiosa, una discriminación por cuestión de renta.

Nuestro ministro tiburón tenía guardada también un ansia de antiguo bajo su disfraz: la reforma de la regulación de la interrupción del embarazo. Este es uno de los temas en los que el me-Gallardón ha demostrado ser un tiburón de la derecha de marca mayor. No importa el rechazo de la opinión pública, ni siquiera las voces discordantes dentro del PP. No importa que le dieran un parón antes de irse de vacaciones, ha vuelto con energía renovada y ha vuelto a anunciar la reforma. El tiburón ha localizado su presa y no le importa qué y a quién se tenga que llevar por delante. Se trata de un animal involutivo que no tolera las sociedades abiertas y libres...de haber estado en la Suiza del siglo XVI habría quemado a Servet.

El me-Gallardón destaca entre los de su especie debido como decimos a su especial voracidad. Este mismo verano ha sobrepasado una de esas líneas que, aunque sea por vergüenza, sus correligionarios de cierto nivel no suelen atreverse a pasar. Hemos tenido que soportar con impotencia el ver a un ministro de la España del siglo XXI rodeado de panoplia franquista, con la excusa de la  presentación de un libro supuestamente histórico, verdaderamente enaltecedor de aspectos y personajes de la dictadura. El gobierno al que pertenece este depredador aprobó una subvención de más de 200.000 euros para el Valle de los Caídos el mismísimo 18 de Julio, al tiempo que eliminó cualquier ayuda destinada para aquellos que todavía buscan por las cunetas los cuerpos de sus familiares asesinados. Todo junto ha creado un clima de tolerancia hacia las exhibiciones ultraderechistas, que ha envalentonado a las crías de escualo que todavía hay en el PP. Este verano hemos visto instantáneas vergonzosas.

No habrá cambio climático que quite a este depredador de nuestro océano político, más allá de un cambio suficientemente importante del clima de la opinión ciudadana. Hemos permitido que fuera creciendo durante estos años y el tiburón más grande de la geografía ibérica ha venido para quedarse.

El me-Gallardón es poderoso, implacable y capaz de adaptarse. Si alguien juntara en un tanque de agua a nuestro contemporáneo con el megalodón de antaño, no tendría ninguna duda de quién se volvería a extinguir...